Primaria, decisiva e inaprensible - Marian Raméntol





Mis secretos afiebrados
se adentran en la mañana,
fulgen como incendios sin límite
por las venas del sol.
Los nudos eremitas de mi cuerpo
intentan asistir
a los partos empapados de vainas,
de cortezas nuevas que abrirán
su sombra a las palabras,
como besos lumínicos
arbolados en mis sienes.
Mis restos de humanidad se callan,
se desvanecen vivos ante mis ojos,
retrocede la estrecha beldad de los milagros
y me quedo hundida
en la calma de todas esas verdades
de corazón pequeño
y latidos altos, de paraísos cortos
e inviernos arrancados al vacío.
Cuando haya bebido el veneno de la noche
que aún pernocta en mis manos,
seré agua inexpresable,
aderezo ceñido a los límites de la piel,
alma prieta,  rumor escrito
sobre el vientre animal y primigenio,
y brotaré primaria, decisiva e inaprensible
sobre la sombra de mi muerte.